cansada

es sorprendente la cantidad de lágrimas que puede producir el cuerpo.

(foto tomada de Flickr, perfil de Sarah Rachel Burgos)

por si nunca lo publiqué

pues yo me quedaré con tu sombra
y con el eco de tus pensamientos

ojalá quedarme quieta
dejar de huir
guardarme en tu aliento
dejar de huir
saltar en la esperanza azul de la mañana
dejar de huir

un hombre pasa con un pan al hombro

poema de Vallejo:

Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?

Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?

Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?

Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?

Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?

Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?

Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?

Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yó sin dar un grito?

ausente.

ay Señor ni una lágrima.

y ni un golpe que duela a lágrimas. ni un recuerdo. ni un poema. ni los muertos. ni el hastío o toda la desesperación. ni la excusa del dolor ajeno. ni el abuso. ni la rabia. ni el muchachito que pide un peso en el semáforo. ni mucho menos una alegría. esto es, señores y señoras, atravesar un desierto descalza.

escribir.

Hace unas horas me entraron ganas de escribir. Unas ganas de escribir  y otras de rebuscar en mi librero algunos libros que leí hace tiempo. Pero las cosas no son como antes, vivo con el tiempo encima, y pensar que mañana hay que trabajar dificulta un poco las cosas…entre libros pierdo la noción del tiempo, y de los tiempos. Decidí avanzar con algo de trabajo que traje a la casa, terminé con dolor de espalda y las mismas ganas de escribir acerca de cualquier cosa y de leer algo de poesía, de la que leía cuando era adolescente. Son las 12 y 35 de la mañana y pienso en el lío de mañana.

Que ojalá algunas cosas no cambiaran nunca, pero cambian. Y que por más que me esfuerzo en volver a lo más lindo de mi, los días se complican, obligaciones, responsabilidades y lo que tiene que ser, no ceden un segundo ante lo que quiero ser y hacer. Envuelta en esta maraña que son mis días, todavía conservo el aliento, y la esperanza de que un día de estos será el día en que empiece a disfrutar la vida como antes: con todos los sentidos, y cómo te lo explico…

sin título 17

o duele la vida en
cada parte del cuerpo

sin título 16

dolor en cada parte
de la vida.

sin título 15

sentir no nudos sino martillazos y contemplar el silencio de los tiempos aterrada. corro recurro me auxilio de la cursilería de palabras azulitas y así de chiquitas para fabricarme un poema que me recuerda que todavía se pueden escribir poemas que no significan nada para nadie: se me cayó el cielo del cielo se resbaló el pájaro y yo pensé ¡ay de mí porque este viento violento terminará conmigo! la cadencia aprehendida.

en el tiempo

entre todo lo inncesario

un entusiasmo esperanzado de ojos vibrantes

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